13 de abril de 2020

Fertilización foliar: ¿Por qué? ¿Para qué?

Publicado el: 13/4/2020

Autor/es: 
Resumen
 La fertilización foliar o la nutrición de las plantas a través de las hojas es un tema que se conoce desde hace más de cien años. Sin embargo, la técnica de fertilización foliar es mucho menos utilizada que la de aplicación de fertilizantes al suelo para ser absorbidos por las raíces. Esto, como muchas otras cosas, puede ser debido a un mayor desconocimiento de esta práctica.
 Una revisión bibliográfica en los buscadores de trabajos científicos como SCOPUS muestra que el tema “fertilización foliar” viene produciendo resultados crecientes. Hace 10 años se publicaban unos 100 trabajos por año, hace cinco unos 150 y actualmente más de 200 reportes o publicaciones científicas sobre el tema. La mayoría de los estudios se enfocan en los mecanismos de absorción. El nutriente más estudiado es el nitrógeno (N), seguido del zinc (Zn), el boro (B) y el hierro (Fe). Los cereales son los  cultivos más estudiados, pero existen muchos informes sobre otros cultivos, frutales y cítricos (Woogt et al., 2013).
 La aplicación foliar de nutrientes es una estrategia importante de manejo para maximizar los rendimientos de los cultivos que puede complementar la fertilización del suelo. Cuando los nutrientes se aplican a los suelos, son absorbidos por las raíces de las plantas y se trasladan a las partes aéreas. En caso de aplicación foliar, los nutrientes penetran en la cutícula de la hoja o los estomas y luego ingresan a las células. Por lo tanto, la respuesta del cultivo ocurre en poco tiempo en la aplicación foliar en comparación con la aplicación al suelo (Fageria et al., 2009).
Bases fisiológicas para la fertilización foliar
 Las plantas que cultivamos evolucionaron hacia un medio terrestre y desarrollaron toda una estructura anatómica, fisiológica y morfológica para absorber el agua y los minerales por las raíces desde el suelo y, por otro lado, evitar la deshidratación en la parte aérea expuesta al aire como las hojas.  Por lo cual, es lógico y razonable pensar que la vía natural de absorción de los nutrientes minerales es a través de las raíces. Sin embargo, no hay que olvidar que los primeros vegetales existieron en un medio acuático y absorbían los nutrientes y el agua a través de toda su piel; y esta capacidad no se ha perdido. 
La fertilización tradicional al suelo es la más utilizada y racionalmente aceptada. Los nutrientes que ponemos en el suelo con los fertilizantes deben sobrellevar una serie de pasos o procesos para que finalmente lleguen al interior de la planta y ejerzan su acción metabólica. Normalmente, los fertilizantes en el suelo se deben disolver, moverse hasta las raíces, ser absorbidos y translocados hasta el punto de crecimiento de la planta. En todo este camino a través del suelo y de la planta, el nutriente puede perderse (volatilizarse, lixiviarse, lavarse); formar compuestos insolubles (precipitar, adsorberse) y no todo lo aplicado es aprovechado. Debido a esto es que la eficiencia de uso de los fertilizantes tradicionales no es lo que uno quisiera. En el caso de la fertilización de cereales con N, se sabe que la eficiencia de utilización del N es inferior al 50%. Para el caso del fósforo (P), que interactúa muy fuertemente con los sólidos del suelo, la eficiencia de utilización es mucho más baja aún. Esto ha llevado, en algunos países, al uso de dosis de fertilizantes elevadas y consecuentemente a la contaminación de suelos y aguas (Fernández et al., 2013). La fertilización foliar surge hoy entonces como una alternativa más amigable con el ambiente dado que el nutriente colocado directamente sobre el tejido vegetal, durante el período crítico de requerimiento, tendría una eficiencia de utilización muy superior (Marschner, 2012). 
 Dicho así parece fácil, pero el nutriente en primer lugar debe llegar a la superficie de la hoja, permanecer en una forma soluble como para luego ser absorbido y translocado al sitio de acción. Es decir que se deben considerar todas las recomendaciones y desarrollos tecnológicos para que esto sea posible. La aplicación de un nutriente por vía foliar debe ser de muy alta calidad (tamaño de gotas y número de impactos por superficie) para lograr cobertura sobre la hoja, pero además debe estar protegido para resistir la degradación, el desecamiento y el lavado en caso de lluvia. 
 Las plantas están cubiertas por una cutícula de cera hidrófoba que controla la pérdida de agua, solutos y gases con el medio ambiente, y a la inversa también impide su entrada sin restricciones en el interior de la planta. Las características estructurales y químicas de la superficie de la planta hacen que sea difícil la humectación y, por lo tanto, la permeación por una solución nutritiva polar como el agua, aplicada en la superficie. Sin embargo, hoy sabemos que las superficies de las plantas son permeables a las soluciones de nutrientes. La facilidad con la que una solución de nutrientes puede penetrar en el interior planta dependerá de las características de la superficie de la planta, que pueden variar con el órgano, especie, variedad y condiciones de cultivo. Las estructuras epidérmicas, tales como estomas y lenticelas, que puede estar presentes en hojas y frutos, son permeables a las soluciones aplicadas en la superficie y pueden desempeñar un papel significativo en su absorción. Se han encontrado sustancias apolares lipofilicas capaces de cruzar las cutículas mediante un proceso de solución-difusión.
 Dado que las superficies de las plantas son hidrófobas en mayor o menor grado, las soluciones de nutrientes en agua pura (no formulado) están limitadas en su absorción por el follaje. Por lo tanto, es importante utilizar formulaciones foliares con adecuadas formas de nutrientes y adyuvantes para que la eficacia global de los fertilizantes foliares pueden ser optimizada. Los factores ambientales como la humedad relativa y/o la temperatura afectan las propiedades físicas y la eficacia de una formulación fertilizante foliar y estos deben ser tenidos en cuenta antes de aplicar los tratamientos de pulverización. 
 Las especies cultivadas difieren notablemente en las características de las superficies de las hojas y por lo tanto, la predicción de la respuesta del cultivo a cualquier formulación es imposible en la actualidad. El medio ambiente afecta a todos los aspectos de la fertilización foliar; desde las reacciones físicas y químicas del caldo de pulverización; a la arquitectura de la planta; la composición cuticular de hojas; y el destino de los nutrientes una vez que entran a la planta. La fenología de la planta también tiene un gran efecto sobre la composición cuticular y, por lo tanto, la eficacia de la fertilización foliar. 
 La movilidad de un elemento nutriente en el floema tiene un profundo efecto sobre la capacidad de las plantas para absorber, trasladar y beneficiarse de fertilizantes foliares y por lo tanto tiene un papel importante en la determinación de su eficacia. La aplicación foliar de nutrientes floema-inmóviles (Ca-B-Mn-Si) sólo benefician a los tejidos que reciben directamente la pulverización foliar. La aplicación foliar de nutrientes móviles (N-P-K-S-Mg) tiene el potencial para el beneficio sistémico y de largo alcance. Las limitaciones a la cantidad de nutrientes que se puede aplicar y la rápida dilución de los nutrientes aplicados debida a la movilización dentro de la planta reducen el potencial beneficio de aplicaciones foliares de nutrientes-floema móvil. Algunos nutrientes tienen movilidad intermedia o restringida (Fe-Zn-Cu-Mo). Pero para todos los nutrientes (móviles e inmóviles), el papel más relevante de la fertilización foliar es prevenir deficiencias inmediatas y transitorias que no se pueden abordar de forma rápida por aplicaciones al suelo.
 Las interacciones entre la fenología del cultivo y el medio ambiente pueden determinar la utilidad de la fertilización foliar. 

¿Cuándo se dan condiciones oportunas para la fertilización foliar?
 Fernández et al. (2013) enumeran las condiciones ventajosas en las cuales la fertilización foliar puede ser exitosa:
  • Cuando el abastecimiento de algunos nutrientes por parte del suelo es deficiente y no se ha fertilizado adecuadamente por la vía tradicional. La deficiencia de nutrientes no fue detectada o considerada previamente o la fertilización fue desbalanceada. También cuando el suelo tiene condiciones que limitan la disponibilidad de nutrientes como el pH alto o gran fijación o adsorción de elementos como el P, o son muy arenosos. 
  • En algunas circunstancias, los períodos de pico crecimiento de los cultivos inducen a una demanda de nutrientes que excede el suministro de nutrientes incluso en un suelo fértil o bien fertilizado. La demanda de nutrientes para el rápido crecimiento de la fruta o de llenado de granos puede exceder la capacidad de absorción de la planta o el abastecimiento del suelo. La competencia entre las raíces y brotes durante los períodos de alta demanda puede reducir la asignación de carbohidratos a las raíces y restringir el crecimiento de las raíces su metabolismo y, por lo tanto, también reducir la adquisición de nutrientes. 
  • En los frutales, durante principios de la primavera, cuando muchas especies de hoja caduca florecen y fructifican y la humedad o temperatura del suelo no son favorables para la absorción de nutrientes del suelo. 
  • La arquitectura de la planta y el desarrollo de órganos crean una demanda local de nutrientes que excede la capacidad de entrega o transporte dentro de la planta. Las limitaciones en el transporte de elementos del floema-inmóviles a órganos con conectividad vascular inadecuada o baja transpiración; como por ejemplo, deficiencias de B o Ca en frutas y órganos carnosos. También deficiencias de B, Cu, Fe, Zn en estructuras reproductivas (fertilización floral).
  • Biofortificación de cultivos. Especialmente para mejorar el contenido de Fe y Zn en los granos y su biodisponibilidad como alimentos.
 Dada la gran complejidad de interacciones y las incertidumbres teóricas que rigen aún sobre la fertilización foliar, los ensayos de campo y las pruebas en ambientes controlados seguirán desempeñando un papel fundamental en la adaptación de la teoría a la práctica en el terreno. Igualmente importante es reconocer que los resultados obtenidos de los ensayos de campo no pueden generalizarse sin considerar las condiciones específicas que prevalecieron durante el ensayo y las características del cultivo utilizado. 
 La fertilización foliar actualmente se está acoplando o asociando con la aplicación de productos bioestimulantes. Los bioestimulantes vegetales son sustancias o materiales (con la excepción de los nutrientes y pesticidas) que, cuando se aplican a las plantas, semillas o sustratos en formulaciones específicas, tienen la capacidad de modificar los procesos fisiológicos en las plantas de una manera que ofrecen beneficios potenciales para el crecimiento, el desarrollo, o la respuesta al estrés. Esta definición incluye una variedad de sustancias como extracto de algas, sustancias húmicas, aminoácidos y bacterias promotoras del crecimiento. Los bioestimulantes han demostrado que aumentan la absorción de nutrientes bajo ciertas condiciones, lo que sugiere su utilidad en la reducción del uso de fertilizantes sin afectar negativamente el rendimiento. 

¿Sirve el análisis de plantas? ¿Cómo lo utilizo?
 El análisis de tejidos vegetales es útil para conocer el estado nutricional de los cultivos, confirmar síntomas, hacer recomendaciones, etc. Se los utiliza desde hace muchos años, pero en mucha menor medida que el análisis de suelos. Correndo y García (2012) presentan una descripción de la utilidad de los análisis vegetales como herramienta de diagnóstico. Remarcan la importancia del muestreo y la interpretación de los resultados. 
 Generalmente se hace una analogía con el análisis de suelos y se cree que se puede tomar una muestra de tejidos, hacer un diagnóstico y una recomendación de fertilización; lo cual no está del todo errado. Sin embargo, en los cultivos anuales se recomienda tomar las muestras de hojas al inicio de la etapa reproductiva de floración. El tiempo entre que se toman las muestras, llegan al laboratorio y se obtienen los resultados, puede extenderse entre 15 y 30 días. Esto determina que la oportunidad de corrección por fertilización foliar en estos casos pueda ser tarde. Sin embargo, el seguimiento sistemático del estado nutricional de los cultivos mediante análisis foliares, permite detectar deficiencias o desbalances, que son frecuentes en algunas condiciones, situaciones o regiones y corregirlas dentro del plan de fertilización (Arévalo, 2015; Grasso y Diaz-Zorita, 2018) . 







Un ejemplo de su utilidad se puede apreciar en la Tabla 1 que presentan Grasso y Díaz-Zorita (2018). En maíz, el 54% de los casos evaluados presentaron niveles insuficientes de N, 56% de P y 65% de S. En soja, el 52% de los casos con limitaciones de P y 31% de S. En el caso de las gramíneas de invierno, sólo en cebada encontraron potenciales limitaciones en el 25% de los casos con P y 38% de casos con S. 

Tabla 1. Proporción de casos con deficiencias o suficiencia de nutrientes en base a 900 análisis de tejidos foliares según resultados compilados por Fertilizar AC en la región pampeana. Los rangos de suficiencia corresponden a Correndo y Garcia (2012). 
 Otro caso que es un ejemplo interesante de la utilización de los análisis foliares lo presenta Arévalo (2015). Sobre más de 100 muestras de hojas de soja tomadas en la zona núcleo, aplicando la metodología DRIS, encuentra que para los sistemas de producción de Argentina, el nutriente que limitó mayormente el rendimiento fue el azufre, le siguen nitrógeno, magnesio y potasio. Entre los micronutrientes, cobre y zinc fueron los más deficientes, mientras que manganeso, en general se presentó desde suficiente a excesivo en nuestro país. 
 ¿Qué utilidad tienen estos análisis? El haber realizado análisis de tejidos vegetales no implica que debamos hacer una fertilización foliar. Nos ayuda a planificar la estrategia de fertilización en los próximos años. Los ejemplos colocados más arriba nos muestran que estamos dosificando con bajas cantidades de P y S fundamentalmente; que nutrientes que ni consideramos (como el K) pueden encontrarse en niveles insuficientes. Algunos micronutrientes también pueden ser deficitarios.
 Entonces, ¿qué pasa? Si no fertilizamos adecuadamente de manera tradicional, porque el campo es arrendado o por otra razón empresarial o personal, los cultivos presentarán deficiencias que serán severas o importantes en los períodos de máximo crecimiento y entonces tenemos potencial de respuesta a la fertilización foliar.
¿Que expectativa de respuesta a la fertilización foliar tenemos? 
 Dado que la posibilidad de aplicar nutrientes por las hojas tiene limitaciones fisiológicas en las
cantidades a colocar en cada aplicación (por la fitotoxicidad) y económicas (dados los costos de la aplicación) que reducen el número de aplicaciones. Las expectativas de respuestas son proporcionales a las cantidades aportadas respecto a la demanda. Las cantidades de macronutrientes que se pueden aplicar en una sola vez es de pocos kg ha-1, normalmente menos de 10 kg ha-1 para N o de 1 a 2 kg ha-1 para P, dependiendo del volumen de caldo. Para los micronutrientes es posible aplicar desde 100 g ha-1 hasta 1 kg ha-1 o más. Para los macroelementos es muy difícil cubrir la demanda total por fertilización foliar; pero en el caso de micronutrientes es factible (Tabla 2).

Tabla 2. Acumulación de nutrientes en cultivos de alto rendimiento. Soja con promedio de ensayos de 6.6 tn ha-1 (Bart, et al. 2018) y Maíz con rendimiento medio de granos 12.2 tn ha-1 (Bender, et al. 2013).
 La aplicación de 5 a 10 kg ha-1 de N por vía foliar en soja en R3 frente a un consumo potencial de 429 kg ha-1 parece muy poco relevante. Sin embargo. los ensayos de Moreira et al. (2017) durante 3 años en Brasil mostraron un promedio de rendimiento de 4257 kg ha-1 para el testigo sin N, con 5 kg ha-1 de N foliar 4468 kg ha-1 y con 10 kg ha-1 de N foliar 4510 kg ha-1 de granos. Esto es un 5% a 6% de respuesta (200-250 kg ha-1) estadísticamente significativa. La cantidad aplicada por vía foliar cobra relevancia en comparación con la tasa de absorción diaria de N (Tabla 2). En el momento de máxima tasa de absorción, el sistema suelo-soja-rizobio no puede satisfacer la demanda. Los hallazgos de este estudio se encuentran en línea con lo informado por Cafaro La Menza et al. (2017) quienes indican que el N limita el rendimiento de la soja en ambientes con alto rendimiento potencial, donde las fuentes indígenas de N parecen insuficientes para satisfacer completamente los requisitos del N de cultivo. La respuesta a la fertilización con N puede ocurrir por encima de un umbral de 2500 kg ha-1 de rendimiento potencial y sería de hasta 250 kg ha-1. 
 En el caso de cereales como el trigo, el uso de N foliar puede incrementar el rendimiento y mejorar la calidad del grano. Esto se puede apreciar en un ensayo realizado en Pergamino sobre 9 cultivares de trigo y dos de cebada (Ferraris y Arias Usandivaras. 2018). El testigo fertilizado de manera tradicional con 100 kg ha-1 de SPT más 120 kg ha-1 de urea rindió en promedio 4630 kg ha-1 con 10.9% de proteína. Mientras que al que se le agregó 10 kg ha-1 de N foliar rindió 5250 kg ha-1 con 11.4%. Esto significa una respuesta en grano de 13% y de proteína de 19%. 
 Si bien en el caso de los micronutrientes es posible cubrir la demanda total por vía foliar, dado que la respuesta a estos elementos menores es relativamente baja, el aumento de rendimiento por fertilización foliar con micronutrientes es del orden de 5% a 15% normalmente. Uno de los elementos que más generalizada y consistente respuesta muestra en la región pampeana es el Zn. Las aplicaciones foliares de Zn han mostrado buenas respuestas en arroz, maíz, soja y otros cultivos. 

Conclusión

En términos generales, Argentina presenta una muy baja tasa de aplicación de fertilizantes, siendo una de las zonas agrícolas del mundo con mayor desbalance de fósforo y otros elementos como el potasio. Sin embargo, existen productores que aplican alta tecnología y fertilizan adecuadamente. 
Los fertilizantes foliares podrían mejorar los rendimientos en ambos casos. Sobre todo si se aplican como complemento o como aporte extra que se suma a la fertilización que se realiza actualmente.
 En los cultivos anuales de grano, la fertilización foliar puede ser beneficiosa cuando existen deficiencias claras de algún elemento como Zn o N y cuando las aplicaciones coinciden con el inicio del período de mayor demanda de nutrientes.
Fuente: Engormix

9 de abril de 2020

Respuesta productiva y económica de una ración a base de pellet de cebada y grano de maiz con terneros de destete precoz

Publicado el: 13/2/2015

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Resumen

El destete precoz (DP) es una técnica que permite separar o destetar al ternero de la madre dentro de los 60 a 90 días de nacido con un peso vivo (p.v.) de alrededor de 60-80 kg hasta los 150/160 kg p.v.. Esta técnica se emplea en regiones donde por efectos de la sequía o cualquier otro acontecimiento climático o ecológico que atenta contra la alimentación de las vacas y su futura vida reproductiva, por ello al separar el ternero de la madre provocan, por un lado una fuerte reducción de los requerimientos de la vaca, y así puede recuperar su estado corporal y por el otro se garantiza una mejor atención del ternero. Normalmente, la alimentación de los terneros consiste en el empleo de Alimentos Balanceados (A.B.) especialmente formulados para esta categoría. Estos concentrados son, normalmente, costosos. De ahí que se diseñó un trabajo que reemplazo el A. B. comercial de D.P. por una ración compuesta por grano de maíz (seco y molido) y Pellets de Cebada que es un subproducto de las Materias, que elaboran malta para cerveza. Este subproducto reúne una excelente calidad, energética y proteica, que garantiza un adecuado concentrado para esta categoría de animales. Durante 10 años (2001-2011), y se continua, se viene evaluando en el sudoeste de Buenos Aires (Argentina) esta ración. El periodo en estudio tuvo una duración promedio de 87 días, con un peso inicial de 75 kg y final de 145 kg. p.v. Para ello se usaron en estos 7 ejercicios un promedio anual entre 700 a 800 terneros Angus, obteniéndose una ganancia diaria de peso, media, de 820 gramos. En conclusión: el Pellet o raicilla de cebada es un suplemento muy adecuado para integrar junto al grano de maíz (seco y molido) una ración balanceada para DP, en una proporción del 60:40% respectivamente. Esta ración permitió cubrir los requerimientos de terneros de destete precoz en más del 90%, tanto a nivel proteico como energético, alcanzando altas ganancias diarias de peso y muy baja mortalidad. Este último punto, la mortalidad, es un tema crítico en esta categoría de animales ya que son muy vulnerables. Mientras que su costo fue un 47% del valor del AB comercial, especial para DP.
Introducción
El destete precoz (DP) es una técnica que permite separar o destetar al ternero de la madre dentro de los 60 a 90 días de nacido con un peso vivo (p.v.) de alrededor de 60-80 kg. Este tipo de recría se extiende hasta alcanzar aproximadamente los 150/160 kg. p.v., pasando por diferentes etapas de alimentación. La técnica del DP es muy empleada en zonas marginales donde, por problemas de clima y/o suelo, las condiciones son adversas para la producción de forraje fresco y con él, se afecta seriamente la alimentación tanto de la vaca como la de su ternero, ya que se deprime la producción y calidad de la leche materna.
Esta técnica tiene varias ventajas:
  • La madre se beneficia al suprimirse el acto fisiológico de la lactancia al suspenderse el estímulo del ternero (amamantamiento). De esta forma, la vaca recupera el estado corporal y el reciclaje de los celos (efecto reproductivo).
  • Al mejorar la fertilidad de los celos se incrementan, significativamente, el porcentaje de parición y destete.
  • El ternero recupera un buen estado físico y sanitario general, el cual fue afectado por una insuficiente alimentación (efecto productivo).
Sin embargo, para que esa recuperación ocurra es necesario suministrar al ternero, al menos, en los próximos 90-120 días pos destete una alimentación balanceada apropiada, compuesta por concentrados (energético y proteico) y un forraje fresco (cereales de invierno forrajeros, pasturas mixtas, etc.), ambos de alta calidad.
En la mayoría de los DP que se realizan en la Argentina se suministra, junto al forraje fresco de calidad, un Alimento Balanceado (AB) comercial formulado especialmente para esta categoría de animales.
Este AB es rico en proteína bruta (18-22% PB) y con un buen perfil de aminoácidos, alta digestibilidad (76-80%) y moderado nivel fibra (FDN: 22-26%).
Teniendo, sin embargo, como uno de sus principales inconvenientes el alto costo el cual oscila, en el mercado argentino, los 300 a 350 u$s/tonelada.
En este trabajo se evaluó una ración compuesta por Pellet de cebada (PC) y grano de maíz (GM) en reemplazo del AB comercial para DP.
Materiales y métodos
  • Lugar: Establecimiento “La Esperanza” de la Flia Chiatellino en Guaminí (Buenos Aires, Argentina).
  • Fechas y duración: El trabajo se realizó durante 12 años (2001 al 2013). La extensión, en promedio, fue de 85 días/ano.
  • Animales: 700 a 800 terneros Aberdeen Angus (británicos)/tropa/ano
  • Peso inicial: 75 kg. de peso vivo (promedio de los 10 años)  
  • Peso final: 145 kg. de peso vivo (promedio de los 10 años)
  • Peso medio: 110 kg. (promedio de los 10 años)
  • Ración (en estudio): Pellet de cebada + grano de maíz (seco y molido) + suplemento mineral
  • Consumo de ración (en estudio): 2.35 kg. Ración/ ternero/día (199.75 kg. Ternero)
  • Forraje fresco: verdeo de avena a voluntad (cereal forrajero invernal)
A los fines de elaborar una ración balanceada se consideraron los requerimientos de un ternero de 110 kg. de peso, que resulto promedio del periodo de DP (Tabla 1) (Cecava,1995).
Tabla 1: Requerimientos de un ternero (raza británica) de 110 kg. de peso vivo y una ganancia diaria de peso de 900 gramos diarios.
MS: materia seca / DMS: digestibilidad de la MS / PB: proteína bruta / EM: energía metabolizable
En la Tabla 2 se describe la composición nutricional de los ingredientes de la ración en estudio.
MS: materia seca / DMS: digestibilidad de la MS / PB: proteína bruta
Resultados
En la Tabla 3 se observa que la concentración proteica y energética de la ración en estudio (PC + GM) resultaron muy adecuados a los requerimientos, es más, la ración aporto un mayor nivel energético (+3%) que el demandado (Santini y Dini, 1986). Sin embargo, los requerimientos en calcio y fósforo no fueron cubiertos, especialmente del primero (-50%), esto indico la necesidad de adicionarle a la ración un suplemento mineral enriquecido, entre otras cosas, con calcio.
El pellets de cebada aporto el 70.00% y 55% del requerimiento proteico y energético, respectivamente. Mientras que el forraje fresco suministro entre un 15 al 20% de la MS total y un 10 al 15% de la PB requerida por el ternero.
Tabla 3: Balance de la dieta
En la Tabla 4 se presenta el Plan de Alimentación llevado a cabo durante el periodo en que se extendió este trabajo (12 años). Se observa en dicho cuadro que a medida que se incrementaba el peso vivo de los terneros se fue reduciendo la proporción de la ración e incrementando la del forraje fresco.
La ganancia diaria de peso, promedio de los 10 años del trabajo, fue de 820 gramos diarios por ternero.
Los resultados alcanzados durante el periodo que se evaluó la ración balanceada fueron excelentes. Estos resultados se demuestran por la alta ganancia de peso promedio (0.820 kg/día) y baja mortandad (1.5%). Además, se debe agregar que el costo de la ración balanceada fue de 170 u$s/ tonelada(1), alrededor del 40% del valor de los AB comerciales para DP. Mientras que el costo por kilo de ternero fue de 0.48 u$s/kg producido.
Tabla 4: Plan de alimentación
(1) Costos de los insumos empleados en la Ración balanceada: Pellet de Cebada: 150 u$s/tn y Grano de Maíz: 200 u$s/tn
Conclusiones
El Pellet o raicilla de cebada es un suplemento muy adecuado para integrar junto al grano de maíz (seco y molido) una ración balanceada para DP, en una proporción del 60:40% respectivamente. Esta ración permitió cubrir los requerimientos de terneros de destete precoz en más del 90%, tanto a nivel proteico como energético, alcanzando altas ganancias diarias de peso y muy baja mortalidad. Este último punto, la mortalidad, es un tema crítico en esta categoría de animales ya que son muy vulnerables.
A estos resultados se debe agregar que la ración en estudio resulto un 40% del valor del AB comercial, especial para DP. Con todo esto se puede concluir que el suplemento evaluado (PC) cumplió con todas las expectativas, tanto productivas como económicas.

23 de marzo de 2020

Acopio y Movimiento de Cereal. Normas para Prevenir el Coronavirus

Argentina - Coronavirus: recomendaciones para el acopio de granos

Fecha de publicación: 20/3/2020
Fuente: Prensa Acopiadores
La cadena agroindustrial nacional se encuentra en uno de los momentos clave del año como es la cosecha de granos gruesos. Mantener su normal funcionamiento de punta a punta resulta vital para el país, ya que es el primer eslabón necesario para la producción de alimentos. Desde la Federación de Acopiadores, entidad que nuclea a un grupo de empresas que brindan un servicio fundamental para el comercio y la logística de los granos, consideramos que es posible garantizar el funcionamiento si todos actuamos con responsabilidad.
La cadena agroindustrial nacional se encuentra en uno de los momentos clave del año como es la cosecha de granos gruesos. Mantener su normal funcionamiento de punta a punta resulta vital para el país, ya que es el primer eslabón necesario para la producción de alimentos. Desde la Federación de Acopiadores de Cereales de Argentina, entidad que nuclea a un grupo de empresas que brindan un servicio fundamental para el comercio y la logística de los granos, consideramos que es posible garantizar el funcionamiento si todos actuamos con responsabilidad.
A continuación recordamos algunas de las medidas que debemos adoptar para resguardar la salud y evitar la circulación del virus Covid-19.
  • Coordinar ingresos y egresos de camiones para evitar congestiones y minimizar los tiempos de descarga y espera.
  • La espera del camionero debe realizarse dentro del camión hasta tener indicaciones.
  • La comunicación entre el personal del acopio y el camionero debe mantenerse al aire libre y respetando la distancia de 1,5 metros.
  • No compartir cabinas.
  • No compartir mates.
  • No compartir elementos como cubiertos, teléfonos celulares, radio llamados o cualquier otro elemento.
  • Realizar higiene constante de manos con alcohol en gel o jabón, y de las superficies con lavandina. Garantizar la disponibilidad de estos elementos dentro de las instalaciones de cada empresa.
  • Todo trabajador mayor de 60 años o personal de riesgo debe cumplir la licencia correspondiente.
  • Potenciar el trabajo remoto, disminuyendo al máximo el número de personas requeridas en cada planta.
  • Recurrir a las herramientas digitales para las transacciones comerciales, consultas o trámites administrativos.
  • Si algunas de las personas siente algunos de los síntomas difundidos debe realizar las consultas correspondientes a las autoridades médicas de su localidad.
Actuando con responsabilidad, nos cuidamos entre todos.

Acerca de la Federación
Un 70% de los productores del país contratan los servicios brindados por alrededor de 1000 empresas acopiadoras de granos. La inversión por parte de estas empresas es constante y sus plantas de almacenamiento representan al 40% de las instalaciones totales en el interior del país. Ello significa una inversión de más de 3.000 millones de dólares que los acopios ponen al servicio de una eficiente movilización de nuestras cosechas.

Los acopiadores hoy brindan asesoramiento a los productores, aseguran la logística de granos, participan en la distribución de insumos, financian programas de siembra y son también productores de granos en sus propios campos, o en asociación con otros productores.

La acción se lleva a cabo a través de los Centros y Sociedades de Acopiadores y las 950 empresas acopiadoras de granos existentes en el país que conforman la Federación Nacional de Acopiadores de Granos, entidad de segundo grado que fuera creada en el año 1946.
Comisión directiva actual
PRESIDENTE: FERNANDO ADOLFO RIVARA
Presidente del Centro de Acopiadores de Cereales
VICEPRESIDENTE 3º: MAURICIO JAVIER BONACORSI
Presidente de la Sociedad de Acopiadores de Cereales Zona Bahía Blanca.
PROSECRETARIO 2º: MARTÍN BEGLINOMINI
Presidente del Centro de Acopiadores de Cereales de Entre Rios
VICEPRESIDENTE 1º: ARNALDO LUIS MOSCOLONI
Presidente de la Sociedad Gremial de Acopiadores de Granos.
SECRETARIO: MATÍAS BRETSCHNEIDER
Presidente del Centro de Acopiadores de Cereales Zona Puerto Quequén
TESORERO: JORGE PEDRO ARISTI
Presidente de Centro de Acopiadores de Cereales de la Pcia. de Buenos Aires.
VICEPRESIDENTE 2º: OMAR HORACIO GAZZONI
Presidente de la Sociedad de Acopiadores de Granos de la Pcia. de Córdoba.
PROSECRETARIO 1º: GERARDO C. CASADEI
Presidente de la Sociedad de Cerealistas del Norte de la Pcia. de Buenos Aires
PROTESORERO: REINALDO HÉCTOR FAVA
Presidente del Centro de Acopíadores de Cereales de La Pampa y Limítrofes.

22 de marzo de 2020

En busca del límite físico de los bajos volúmenes de aplicación (y el de los fundamentalistas del tema)

Publicado el: 22/3/2020

Autor/es: 
INTRODUCCIÓN
A lo largo de mi carrera profesional y como especialista en el tema, siempre me llamó la atención del apasionamiento con que muchos colegas y aplicadores esgrimiendo su experiencia en el tema, defendían recetas magistrales en lo referente a una buena aplicación con muy pocos volúmenes de caldo por unidad de superficie (tasas) en la mayoría de los casos, sin mayores sustentos al respecto.
Así es que, a los fines de colaborar en la formación del criterio necesario para entender mejor el tema, presento aquí de manera más o menos ordenada el proceso vivido, fundamentando el cómo llegué a las conclusiones manifiestas al final del presente escrito, siempre con el ánimo de ayudar a un tratamiento más profesional a este tema.
EL INICIO DEL PROCESO
Podría decir que todo comenzó gracias al advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes a glifosato (RR): la masividad del uso de este principio activo comenzó a demandar a quienes nos encontrábamos en el ámbito de las aplicaciones, búsquedas de mejoras en las mismas, fundamentalmente en lo referente al tema deriva, ya que los reclamos por daños en cultivos no transgénicos no tardaron en aparecer
Esta realidad nos obligó a conocer mejor a este herbicida, el cual ostentaba muchas características que resultaban sumamente interesantes: producto sistémico, bajas coberturas (impactos / cm2 sobre tarjetas hidro sensibles), D.V.M. (Diámetros Volumétricos Medios) medianos a grandes, con un importante nivel de interferencia en su performance por parte de las sales de calcio y magnesio, todo lo cual nos indicaban claramente por dónde pasaba “la cosa”: debíamos reducir las tasas de aplicación (lts de caldo/ha) y aumentar los D.V.M.
El “combo”no podía cerrar mejor: además de simplificarle el control de malezas al productor(pilar de la acelerada agriculturización y expulsión de la ganadería), los aplicadores reducían sus riesgos de deriva y aumentaban las autonomías de trabajo, los fabricantes de boquillas de aspersión comenzaron a ofrecernos diseños más apropiados y a las compañías químicas, le abría todo un nuevo nicho de mercado para ofrecer los primeros correctores de agua.

LO QUE SE HIZO EN AQUEL ENTONCES
Quienes quisieron mejorar su trabajo, comenzaron a incorporar boquillas de deriva reducida e inducidas por aire (Lámina # 01) de menor caudal, las cuales les permitieron reducir las tasas de los famosos 100 lts/ha a la mitad y simultáneamente a conocer las diferentes alternativas de corrección de agua, que iban desde ácidos fuertes, pasando por secuestrantes de cationes, buffers con viradores de color, hasta los posteriores productos “todo en uno”.
Paralelamente a estos cambios, algunos comenzamos a utilizar tarjetas hidrosensibles para chequear que lo que estábamos haciendo cerraba en la práctica y así se inició un proceso de polarización entre los fundamentalistas del ultra bajo volumen y quienes aún hoy no están convencidos de que las bajas tasas implementadas, sean la mejor opción.
Los motivos entendibles de este segundo grupo (que contiene no solo a productores, sino también a muchos colegas) no es otro que el desconocimiento del tema y/o la desconfianza hacia el aplicador, hizo que iniciemos allá por el año 2000 una serie de capacitaciones dirigidas hacia Operarios de Equipos de Aplicación, aún visible en nuestras actuales J.R.C. anuales (Jornadas Regionales de Capacitación en Aplicación de Fitosanitarios y Fertilizantes Líquidos), oferta enriquecida con el tiempo por los cursos obligatorios de los diferentes gobiernos provinciales.
LO PRIMERO QUE SE DEJÓ EN CLARO
En este proceso de demostrar lo que había que obtener, recurrimos a la visualización directa (lupas) de las distintas coberturas de diferentes combinaciones tasas – presiones de los distintos diseños de boquillas, confrontándolas a campo con los distintos trabajos cotidianos, que eran en su mayoría, barbechos químicos base glifosato y hormonales.
Así es que en esta etapa había quedado en claro que cuidando una serie de variables (básicamente, la correcta utilización de la boquilla más adecuada para cada caso), podía satisfacerse sin dificultades las demandas de los distintos tipos de productos utilizados, con tasas mucho menores a las usuales, minimizando la interferencia de la calidad del agua e incrementando la autonomía de los equipos (Lámina # 02).

Resúmenes de trabajo a campo (Lamina 2)
PERO NADA ES PARA SIEMPRE: LLEGÓ LA ROYA DE LA SOJA
La llegada de esta enfermedad al principal cultivo de la argentina comenzó a traer para el aplicador en proceso de mejoras, “ruidos” que empañaron la buena noticia del aumento de la operatoria potencial global: los fungicidas a utilizar (xilemáticos y mesostémicos) exigían lograr coberturas importantes en el tercio medio del canopeo, en ventanas de tiempo reducidas y con tasas que excedían los 140 lts/ha.
Comenzó entonces un nuevo proceso de adecuación: evaluar como estábamos llegando a esas profundidades del perfil del cultivo y tratar de estimar si “lo que llegaba” era suficiente para enfrentar a este nuevo desafío.
Para ello fue importantísimo el aporte de CIR 1.5, uno de los primeros softwares que nos permitieron estimar no solo el D.V.M. y cantidad de impactos por cm2, sino fundamentalmente, la proporción real del caldo que llegaba efectivamente a la tarjeta hidrosensible, que resultó ser preocupante: ninguna tasa garantizaba eficiencias satisfactorias (Lámina # 03).
Resúmenes de trabajo a campo (Lamina 3)
Fue este un momento clave para nosotros, ya que no solo aprendimos a dudar de las buenas coberturas que veníamos midiendo (lo que explicaba casos de controles deficientes) y estábamos orgullosos de lograr, sino también a tratar de conocer y manejar los factores que definen dichas perdidas (Lámina # 04): la pregunta del millón era: ¿Es posible lograr coberturas aceptables a esas profundidades, sin aumentar las tasas?
BUSCANDO EL LÍMITE FÍSICO
Para llevar luz a esta duda, se comenzó a manejar diferentes ecuaciones teóricas a los fines de estimar la vida media (segundos antes de su desaparición por evaporación) de diferentes D.V.M. de gotas expuestas al ambiente, aun a sabiendas de que la total uniformidad de su espectro es imposible bajo el sistema de conducción por presión positiva (Lámina # 05) y de la misma manera, se pudo estimar también la distancia que recorre esa gota en ese lapso de tiempo, conjunto que nos indica si es esperable que llegue a su destino pretendido o no.

La "Huella Digital" de una pastilla
Para ejemplificar esto, vemos en la primer columna de la Tabla # 01 de la Lámina # 06 que, si las condiciones de trabajo son adversas (arbitrariamente, 30º y 50% de H.R.A.) y con boquillas trabajando a 60 cm de altura sobre el blanco, recién llegan al objetivo gotas con D.V.M. que superan las 170 micras: la proporción de caldo de las fracciones menores se evaporan, entregando a los vientos convectivos, cristales de principios activos que una vez transportados, explican su anómala presencia en los lugares más recónditos del planeta y que también caen sobre nosotros con los primeros milímetros de lluvia.
Pero atendiendo ahora a la segunda columna de la misma tabla, vemos que cuando mejoran las condiciones (más humedad y menos temperatura), esa misma fracción de gotas ya supera la altura de trabajo y por lo tanto, puede llegar al objetivo (o constituir una deriva lateral, si no lo encuentra) lo cual pone de manifiesto un primer y nuevo aspecto omitido hasta aquellos momentos: los horarios de trabajo.
¿DORMIMOS MÁS SIESTAS O GASTAMOS EN ANTIEVAPORANTES?
En este punto por comodidad y practicidad, se optó primero por la segunda opción: hicieron irrupción una avalancha de productos de todo tipo que prometían la fabulosa acción de avalar trabajos en horarios inapropiados (Lámina # 07), muchas veces sin más fundamentos que la confianza en el testimonio del vendedor y sus clientes.
Lamina 7
Pero afortunadamente y a pesar de algunos e importantes inconvenientes (coberturas de los seguros, visibilidad nocturna, necesidad de equipamientos electrónicos, demandas logísticas, etc) también se dio en algunos aplicadores predispuestos, un corrimiento de los horarios de trabajo hacia momentos más “amigables” del dia y de paso, normalmente con menos viento.

ÉRAMOS MUCHOS… Y APARECIÓ EL I.A.F.
El Índice de Área Foliar (I.A.F.) no es más que una manera de estimar la cantidad de superficie fotosintética por unidad de superficie de terreno (m2/m2) a proteger o cubrir con una aspersión.
Como se comprenderá este valor no es fijo, ni en un mismo cultivo, ni entre cultivos diferentes (Lámina # 08) y representa el quit del asunto ante los defensores de las bajas tasas de aplicación: ¿No es irracional pensar que una tasa determinada pueda cubrir superficies distintas de igual manera, sin considerar o variar el DVM de las gotas?

I.A.F de diferentes cultivos (Lámina 8)
Bueno, aunque de apuro reconocerlo, por mucho tiempo no fuimos conscientes de esta interrelación (Lámina # 09) o directamente, preferimos ignorarla por simplicidad o falta de compromiso ante el tema.
BUENO: SI HAY QUE BAJAR LOS DVM Y SUBIR TASAS, BASTA CON AUMENTAR LAS PRESIONES DE TRABAJO Y LISTO…
Si bien en base a nuestra experiencia laboral de años vemos que en nuestro ámbito los equipos pulverizadores han mejorado en este sentido, es seguro que en el parque de maquinarias nacional aún se encuentran equipos como los expuestos en la Lámina # 10 en donde muchos de ellos (y por diversos motivos) no pueden alcanzar las presiones mínimas de trabajo que exigen determinados diseños de boquillas como los que estamos hablando. Este es un gran problema a la hora de pretender penetración dentro del canopeo.

Lámina 10
ENTONCES, YENDO TODO BIEN: ¿ES POSIBLE ALCANZAR ESOS OBJETIVOS?
Para estimar esto y no perder tiempo en un tarjeteo engorroso en la práctica(que muy pocos hacen) y no alentar fundamentalismos, tenemos que recurrir nuevamente a la física básica y a ecuaciones que nos ayudaran al estimar la probabilidad de hacer un trabajo aceptable en profundidad.
Si hacemos el ejercicio intelectual de variar las tasas para confrontarlas con las exigencias orientativas de cobertura para el caso más exigente (productos de contacto) en relación a la cantidad y D.V.M. potenciales de gotas, para una condición evaporativa determinada a priori y abstrayéndonos de la variabilidad vertical del canopeo y de la particular de cada boquilla, podemos visualizar lo siguiente:
  • Con un 60% DE EFICIENCIA AMBIENTAL y un I.A.F. 1 (Lámina # 11), es posible obtener coberturas más que aceptables, con tasas MENORES de 30 lts/ha y D.V.M. INFERIORES a 200 micras. Trabajar con tasas superiores, solo nos permitiría agrandar el D.V.M. o aumentar las coberturas, INNECESARIAMENTE.
Lámina 11
  • Con la misma eficiencia ambiental pero ahora, con un IAF 5 (Lámina # 12) “la cosa” cambia: son necesarias tasas de AL MENOS 100 lts/ha y gotas con DVM INFERIORES a 200 micras, para aspirar a coberturas RAZONABLES.
Lámina 12
En este punto surge una reflexión de importancia: con esas eficiencias de llegada (típicas de aplicaciones diurnas), esperar o PROMETER coberturas en el plano vertical aceptables en canopeos importantes, con MENOS de 100 lts/ha y boquillas no-cono hueco (o doble abanicos) resulta POCO CREÍBLE (Lámina # 13)
Lámina 13
AHORA SI: A DORMIR LA SIESTA Y APAGAR EL CELULAR.
Pero si utilizamos la posibilidad de trabajar bajo las condiciones generales habituales de la noche, que favorece bajas perdidas ambientales (en el ejemplo, 10%) y a los fines de nuestro calculo, vemos que en este caso SI entran en el rango de lo “físicamente LOGRABLE” (Lámina # 14) aplicaciones efectuadas con tasas de AL MENOS, 70 lts/ha, siempre que se generen D.V.M. debajo de las 200 micras.
Lámina 14
Una reflexión en este punto y que puede visualizarse en el mismo grafico (y disculpen, pero a esta altura esto me parece una verdad de perogrullo): lograr buenas coberturas con mayores D.V.M. (para cuidar la gota y ahorrar en aditivos, por ejemplo), exigen AUMENTAR las tasas a valores próximos a los 150 lts/ha (Ups: ¡¡¡lo que nos decían cuando apareció la roya!!!)
Dicho de otra manera: para obtener las coberturas objetivo ACEPTABLES en medio un canopeo importante, la intención de REDUCIR tasas implica también, REDUCIR los D.V.M. y todo lo que ello supone, por ejemplo, contemplar CAMBIOS de boquillas o ELEVAR las presiones de trabajo. Cada uno sabrá que hacer según lo que tenga disponible o decidir si seguir facturando, “tirando” productos sobre los cultivos (y el ambiente).
Es por este motivo que ANTES de comprar un juego de boquillas es INDISPENSABLE que un profesional IDÓNEO y ESPECIALIZADO (y no los vendedores “comunes”) en el tema y conozca la realidad del cliente, haga los cálculos pertinentes para cada situación real a enfrentar, porque de otra manera se termina comprando cosas que no pueden devolverse, lo que genera desde gastos innecesarios, hasta aplicaciones inadecuadas, con todo lo que ello implica.

BAJANDO A TIERRA TODO ESTO
Por todo lo expuesto y aunque parezca una utopía, queda claro que (para hacer un buen trabajo) LAS CONDICIONES DE TRABAJO NO DEBERÍAN SER FIJAS A LO LARGO DE LAS HORAS DEL DÍA (de aquí la necesidad de capacitar correctamente a nuestros operarios).
Por ejemplo (y volviendo a la Lámina # 07), tomando un día típico de verano, lo más racional seria organizar los trabajos, aplicando fungicidas con bajas tasas por la noche, hasta la madrugada. Luego, si hubiera que continuar con fungicidas, habría que incrementarlas hasta cierta hora de la mañana, en que se podrían hacer trabajos a menores presiones (D.V.M. más altos: por ejemplo, insecticidas o herbicidas, primero de contacto con I.A.F. bajos y luego, sistémicos) para posterior y eventualmente, se suspender los trabajos durante la “siesta” y retomar a la tardecita, reiniciando la secuencia, pero al revés. Fácil de decir y difícil de implementar, pero NO imposible.
Demás está decir que este esquema genérico siempre puede mejorarse utilizando adyuvantes adecuados y confiables como, por ejemplo, antievaporantes NO siliconados durante “el día” y tensioactivos siliconados durante “la noche”, con todas las variaciones posibles de encontrar en la práctica.

Y POR SI TODO ESTO FUERA POCO…
Hay que reconocer la existencia de otra serie de elementos que están asociados a todos los mencionados y que afectan todo el proceso descrito, por ejemplo, disponibilidad de recursos económicos para contar con juegos diversos de boquillas en el barral, caudalímetro de carga (básicamente cuando se trate de lotes chicos), demandas organizativas (receta agronómica o información suficiente en mano, minimización de las distancias a recorrer, agrupamiento de las cargas en función de la relación principios activos / cultivos a aplicar, etc) capacitación adecuada del personal (para favorecer una rápida y solvente decisión en el momento previo a la carga de productos), acompañamiento de usuarios responsables sensatos, que favorezcan la agilidad de la operación y no presionen por trabajos fuera de los cánones del buen aplicador, etc.
Como podrá apreciarse el panorama planteado no es sencillo, pero no ocuparse de estos detalles hacen que no se aprovechen eficientemente las ventanas adecuadas para efectuar los trabajos y se terminen haciendo muchas veces, bajo condiciones sino sub optimas, inapropiadas.

EN DEFINITIVA:
Obtener un buen trabajo (y con mayor razón, brindar un servicio de aplicación responsable y de calidad) no es fácil y la complejidad del proceso explica por qué estamos contaminando el planeta y nuestros alimentos, aunque lo queramos negar o “tirar la pelota” fuera de la cancha: para el desaprensivo, siempre será mejor hacer las cosas a medias… si nadie CONTROLA.
De ahí la necesidad de exigir como ciudadanos y consumidores que las leyes vigentes (por imperfectas que puedan ser en algún aspecto) SE HAGAN CUMPLIR para TODOS los ACTORES integrantes de esta cadena y también, que esta actividad sea reconocida y VALORADA como corresponde y ha quedado claro aquí.
Finalmente, y haciendo una introspección, no nos debería quedar más opción que reconocer que tenemos que dejar las pasiones de lado y PROFESIONALIZAR las aplicaciones adoptando, favoreciendo y cuidando (en la medida de lo posible) todos los recursos tecnológicos y humanos disponibles para asegurar las máximas eficiencias en esta práctica tan sensible para la sociedad en su conjunto.

19 de marzo de 2020

Toque de Queda...

Si bien es esta una de las medidas políticas más duras que me ha tocado vivir en mi corta vida de 59 abriles... considero que está bien y veremos de qué manera nos apañamos para pasarlo "acovachados" en nuestras casas.
Y lo digo porque hoy, nomás, crucé en la ruta 35 a un p....... con una casilla rodante y en Macachin y General Acha andaban varios "motoqueros" viajando...
Desgraciadamente, somos "hijos del rigor" y felicito al gobierno porque toma una medida muy antipática y poco electoralista... pero que agradeceremos en los días que vendrán.
Según mi corto entender biológico (tengo un 8 en Microbiología, que casualmente rendí con la gripe más grande que tuve y volando de fiebre), si nos aislamos y respetamos las medidas, el COVID19 se desgastará y no encontrará ARN para reproducir su ADN... es una medida lógica desde el punto de vista técnico, difícil de llevar a la práctica en una Argentina llena de Argentinos...
Le deseo el mejor de los éxitos a este gobierno que una vez más nos da muestras de madurez política y humana.
Cuídense y cuídenme...

Ing.Agr. Sergio La Corte
M.P.: 460
Colonia Santa María
Utracan - La Pampa
Argentina

17 de marzo de 2020

La Sal de la Tierra.



En estos días en que uno está "medio encerrado" con esto del Coronavirus, aprovechamos con mi esposa para mirar cine y escuchar música... y hoy vimos una película de tipo documental que les recomiendo ver.
Si tuviera que definirla en una sola palabra diría que es INSPIRADORA.
Se las recomiendo.
Cuídense mucho y no anden por ahí juntando gérmenes que no conocen...

Sergio