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7 de septiembre de 2014

Alerta. Enfermedad Foliar en Cebada. (Ramularia collo sygni)

En la temporada 2001-02, excepcionalmente nublada, lluviosa y húmeda, se registró una nueva enfermedad en el país, en los cultivos de cebada cervecera de la región pampeana. Similares condiciones se registraron durante la campaña 2012-2013.
Ahora, hace pocos días, en el sudeste bonaerense se registraron fuertes vientos acompañados por abundantes precipitaciones que anegaron y encharcaron varios campos, caminos y rutas. Tres Arroyos, Balcarce, Pieres, Necochea, etc., muestran anegamientos comparables a los que ocurrieron en las dos anteriores campañas descriptas con epidemias de ramularia. Si bien parece haber siempre inóculo en la región, como la presencia de la enfermedad es esporádica, es necesario investigar más acerca de las variables ambientales que desencadenan la dispersión, esporulación e infección por parte de este hongo, denominado ramularia collo-cygni.
Este patógeno posee una fase interna en la planta como endófito y con importante tiempo de latencia, hasta que en forma posterior a la floración y en presencia de luz, emergen súbitamente las lesiones sobre el tejido foliar. Inicialmente, estas lesiones pueden confundirse con el comienzo de la mancha en red (Drechslera teres), luego crecen y se esparcen por toda la hoja dando un aspecto de salpicado denso.
El diagnóstico suele ser difícil y tardío ya que los mismos pueden confundirse con aspectos nutricionales; manchas fisiológicas de la cebada y, en general, aparecen mezcladas con síntomas de otros patógenos como Drechslera, mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana) o escaldadura (Rynchosporium secalis). El hongo se observa más fácilmente sobre el tejido muerto o necrótico. Algunos aspectos inequívocos para diferenciarla de las manchas fisiológicas son que las manchas por ramularia generalmente presentan un halo clorótico, el que no se detecta en las de origen fisiológico.
Otro aspecto diferencial es la ubicación de las lesiones de ramularia en tallos, hojas y vainas; las de origen fisiológico casi siempre están sólo en las hojas. Finalmente, ramularia ataca a todas las variedades de cebada, mientras que las lesiones fisiológicas están asociadas a algunas variedades. La enfermedad causa una rápida senescencia y “entrega” del cultivo. A medida que la planta crece, el hongo coloniza y genera rubelinas, una toxina que acelera la senescencia.
La infección está muy relacionada con las horas de mojado, frecuencia e intensidad de las lluvias. Por lo descripto anteriormente y ante la ocurrencia de anegamientos y abundantes lluvias que podrían generar estrés en lotes de cebada, se deberá estar muy atento y preparados para proceder eventualmente al manejo de esta enfermedad.
Control
Si existiese una epidemia de Ramularia se necesitaría un programa químico de control especial. Se trata de una enfermedad particular y de muy difícil diagnóstico. La mejor manera es hacer un test desde macollaje. Hay tres posibles: el clásico morfológico, el ELISA serológico y el PCR Molecular. Los dos últimos son más precisos, pero caros y necesitan de desarrollo en Argentina.
El primero puede usarse pero lleva tiempo. El hongo puede esporular en hojas donde haya senescencia (más viejas) y luego salen las fructificaciones. Bajo microscopio se confirma la presencia de esporas y una vez detectado debe procederse a la aplicación.
Las carboxamidas son las moléculas más eficientes para el control pero en mezclas con estrobilurinas y/o triples mezclas con triazol. Es muy importante el momento de control para asegurar el éxito.

Y en trigo...
Las enfermedades son limitantes de los rendimientos potenciales de trigo y cebada, con lo cual un buen manejo de las mismas evitará pérdidas de importancia.
En ese sentido, los especialistas del INTA Pergamino Fernando Jecke, Lucrecia Couretot e Ignacio Terrile, presentaron un relevamiento para la zona norte de Buenos Aires.
El mismo muestra datos recogidos en una amplia red de Agencias de Extensión del INTA que se nuclean bajo la experimental Pergamino y de él se desprende que las enfermedades que más afectan al trigo son “roya de la hoja”, “mancha amarilla” y “septoriosis de la hoja”. En cambio, en cebada, las prevalentes son “mancha en red”, “mancha marrón o borrosa” y roya de la hoja de cebada”.
El monitoreo es un elemento de importancia para realizar un diagnóstico oportuno, además de conocer el comportamiento sanitario de la variedad, considerar las expectativas de rinde del cultivo o estadíos críticos de definición del rendimiento y umbrales de control.
Por ello, la recomendación principal es “intensificar monitoreos en variedades susceptibles a roya de hoja en trigo y a manchas foliares en cebada”.
Escribió:  Marcelo Carmona.
Fuente: Diario Clarín (a través de Adrian Catelli)